La palabra «cirugía» suele generar temor en la mayoría de los pacientes. Sin embargo, cuando hablamos de enfermedad hemorroidal avanzada, el tratamiento quirúrgico es a menudo la única vía para recuperar una vida normal, libre de dolor y sangrado constante.
Entender en qué momentos es necesaria la intervención y por qué es importante acudir con un cirujano experto es fundamental para perder el miedo y tomar la decisión correcta para su salud.
Criterios médicos para operar las hemorroides
No todas las hemorroides se operan. De hecho, el primer enfoque siempre es conservador. Sin embargo, la cirugía se vuelve la opción indicada cuando el problema ha progresado y afecta su calidad de vida.
Generalmente, la intervención se recomienda en los siguientes casos:
- Hemorroides Grado III y IV: Cuando el tejido hemorroidal sale a través del ano (prolapso) y ya no regresa por sí solo, o requiere que el paciente lo introduzca manualmente.
- Sangrado persistente: Si la pérdida de sangre es continua y ha provocado anemia.
- Fracaso del tratamiento médico: Cuando las cremas, la dieta y los cambios de hábitos ya no logran controlar los síntomas.
- Trombosis recurrente: Si usted sufre episodios frecuentes de coágulos dolorosos en las hemorroides externas.
Diferencias en el tratamiento de hemorroides internas y externas
Es importante distinguir que el enfoque quirúrgico puede variar dependiendo de la ubicación del problema.
Las hemorroides internas suelen manifestarse principalmente por sangrado y prolapso. En estos casos, el objetivo es tratar el tejido que se ha deslizado o que sangra excesivamente.
Por otro lado, las hemorroides externas son las que están cubiertas de piel y causan dolor. El tratamiento definitivo en estos casos implica necesariamente la remoción del tejido enfermo para evitar que queden colgajos de piel (plicomas) que dificulten la higiene futura.
En cualquier escenario, el Dr. Rafael Olivarría determinará la técnica quirúrgica más segura y adecuada para su caso específico, basándose en su anatomía y grado de severidad.
En qué consiste la cirugía de hemorroides
El objetivo de la operación es resolver el problema de raíz de manera segura. A diferencia de lo que se cree, es un procedimiento muy estandarizado en manos de un especialista.
El procedimiento general: La cirugía se realiza en un entorno hospitalario o clínico seguro. Se utiliza anestesia (generalmente sedación profunda combinada con anestesia local) para que el paciente no sienta absolutamente ningún dolor ni molestia durante el procedimiento. El cirujano procede a retirar las venas dilatadas y el tejido excedente que causa los síntomas.
Es una intervención que suele ser ambulatoria, lo que significa que, tras un periodo de observación y recuperación de la anestesia, el paciente puede regresar a su casa el mismo día para continuar su reposo.
Riesgos de elegir opciones económicas o no certificadas
Uno de los mayores errores que cometen los pacientes es buscar la opción más barata para operarse. La zona anal es anatómicamente compleja y delicada; en ella se encuentra el esfínter, el músculo encargado de la continencia.
Una cirugía mal ejecutada por manos inexpertas puede derivar en complicaciones graves como:
- Incontinencia: Pérdida de la capacidad para retener gases o heces.
- Estenosis anal: Estrechamiento excesivo del canal anal que dificulta evacuar.
- Recidiva: Que las hemorroides vuelvan a salir porque no se extirparon correctamente desde el principio.
El Dr. Rafael Olivarría cuenta con la experiencia y la técnica depurada de años de práctica para minimizar estos riesgos y ofrecer un resultado funcional óptimo.
Recuperación y cuidados posteriores
Es honesto decir que el postoperatorio de hemorroides requiere paciencia, pero es un proceso manejable. Durante los primeros días es normal sentir molestias al evacuar, las cuales se controlan eficazmente con los analgésicos recetados por el doctor y medidas de higiene específicas (baños de asiento tibios).
La gran mayoría de los pacientes coinciden en que, tras superar la recuperación inicial, el alivio de dejar de sufrir crisis hemorroidales constantes vale completamente la pena.
No deje que el miedo le impida sanar.
Si sus hemorroides ya no responden a tratamientos caseros, agende una valoración para determinar si es candidato a una solución definitiva.



